domingo, 2 de mayo de 2010

Lope de Vega: Dice el mes en que se enamoro

Érase el mes de más hermosos días,
y por quien más los campos entretienen,
señora, cuando os vi, para que penen
tantas necias de Amor filaterías.

Imposibles esperan mis porfías,
que como los favores se detienen,
vos triunfaréis cruel, pues a ser vienen
las glorias vuestras, y las penas mías.

No salió malo este versillo octavo,
ninguna de las musas se alborote
si antes del fin el sonetazo alabo.

Ya saco la sentencia del cogote,
pero si como pienso no le acabo,
echárele después un estrambote.

sábado, 1 de mayo de 2010

Lope de Vega: Después que rompiste ingrata

«—Después que rompiste, ingrata,
de amor el estrecho nudo,
pruebo a sujetar el cuello
y no consiente otro yugo.

Gocé libertad tres años,
si aquel es libre y seguro
que de llorar tus mudanzas
no tiene su rostro enjuto.

Pensaba que era en amarte
cuando menos sin segundo
pero ya me dice el tiempo
que han sido primeros muchos.

Y que acuden a tu casa
más galanes al descuido
que caben ríos ni arroyos
en el reino de Neptuno.

Y para más afrentarme,
porque me escarnezca el vulgo,
has dado en hacerme esclavo
con los hierros a tu gusto.

De agravio y desdenes tales
sólo a mi firmeza culpo,
que no acierta a ser mudable
cursando tanto en tu estudio.

Mas ay, que es venir a menos
aunque pueda hacer un hurto
más famoso que el de Elena
negarte mi alma tributo;

y así le cuento a Cupido
la vez que a su templo acudo
más quejas que en el Senado
el villano del Danubio.

Todos los amantes oye,
para mí está sordo y mudo;
no sé si el traidor procura
lo que yo también procuro;

que según es tu belleza
aunque tenga de Dios humos,
no deja de ser quien es
en ser de tus siervos uno;

y si va a decir verdades,
aunque de falsa te acuso,
a manos de tu ira muera
si fuere de otra y no tuyo—».

miércoles, 28 de abril de 2010

Lope de Vega: Después que acabo Belardo

De hoy más las crespas sienes de olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.

Lucinda en ti bañó su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes,
y que con perlas por arenas quedes,
mereciendo besar su nieve y rosa.

Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),

que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas,
y convertirse en tus arenas de oro.

martes, 27 de abril de 2010

Lope de Vega: Desmayarse, atrevese. estar furioso

De hoy más las crespas sienes de olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.

Lucinda en ti bañó su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes,
y que con perlas por arenas quedes,
mereciendo besar su nieve y rosa.

Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),

que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas,
y convertirse en tus arenas de oro.

domingo, 25 de abril de 2010

Lope de Vega: Deseando estar dentro de vos propia

De hoy más las crespas sienes de olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.

Lucinda en ti bañó su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes,
y que con perlas por arenas quedes,
mereciendo besar su nieve y rosa.

Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),

que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas,
y convertirse en tus arenas de oro.

sábado, 24 de abril de 2010

Lope de Vega: Dedicatoria de la lira

De hoy más las crespas sienes de olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.

Lucinda en ti bañó su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes,
y que con perlas por arenas quedes,
mereciendo besar su nieve y rosa.

Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),

que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas,
y convertirse en tus arenas de oro.

miércoles, 21 de abril de 2010

Lope de Vega: De una virgen hermosa

De hoy más las crespas sienes de olorosa
verbena y mirto coronarte puedes,
juncoso Manzanares, pues excedes
del Tajo la corriente caudalosa.

Lucinda en ti bañó su planta hermosa;
bien es que su dorado nombre heredes,
y que con perlas por arenas quedes,
mereciendo besar su nieve y rosa.

Y yo envidiar pudiera tu fortuna,
mas he llorado en ti lágrimas tantas,
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),

que mezclada en tus aguas pudo alguna
de Lucinda tocar las tiernas plantas,
y convertirse en tus arenas de oro.